¿Es posible adaptarse al cambio climático?: acciones clave en la gestión de proyectos de adaptación

Cambio climático, aquí y ahora

El cambio climático es hoy en día uno de los retos más grandes a los que se enfrenta la humanidad, pues altera progresivamente el clima global, nacional y local. En la actualidad, somos testigos de eventos climáticos extremos como sequías prolongadas, lluvias intensas cada vez más frecuentes, deslizamientos e inundaciones, olas de calor, entre otros eventos que dejan millones de damnificados en todo el mundo.

De acuerdo al Sexto Informe de Evaluación (AR6): Impactos, adaptación y vulnerabilidad, publicado por el Panel Intergubernamental en Cambio Climático, el incremento de la temperatura media ya ha ocasionado daños significativos a los ecosistemas y sistemas humanos, siendo estos daños cada vez más difíciles de revertir (IPCC,2022). 

Tal como lo señala el IPCC, el incremento en frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos ocasiona impactos negativos y modificaciones sobre los ecosistemas que, finalmente, amenazan nuestra salud y seguridad. Es así que, de acuerdo al informe Groundswell del Banco Mundial, unos 216 millones de personas podrían verse obligados a desplazarse dentro de su país por motivos climáticos en el año 2050 (Banco Mundial, 2021).

Foto referencial: Canva

Frente a este contexto, sabiendo además que el cambio climático ha reducido la seguridad alimentaria y del agua, nos preguntamos: ¿es posible reducir los riesgos y devastadores efectos que conlleva este fenómeno? La respuesta es un rotundo sí. Es posible.

Para ello, la adaptación es nuestro principal aliado, pues comprende medidas que permiten reducir los riesgos climáticos y la vulnerabilidad a través del ajuste de los sistemas existentes (UNFCCC, 2022). En ese sentido, existen distintas opciones para adaptar los nuestros sistemas, entre ellas los sistemas de alerta temprana, la restauración de ecosistemas, las soluciones basadas en la naturaleza, entre otras medidas.

Particularmente, la adaptación juega un rol fundamental en el Perú, considerado uno de los más vulnerables del mundo a los efectos del cambio climático. Al contar con gran número de ecosistemas frágiles, zonas propensas a desastres y condiciones sociales de inequidad, los eventos climáticos extremos generan un impacto aún mayor en nuestro territorio. En ese sentido, la adecuada planificación y gestión de los proyectos de adaptación juega un papel clave para reducir la exposición y la vulnerabilidad de nuestra población. 

Para llevar a cabo una exitosa gestión de proyectos de adaptación al cambio climático, es necesario tener en cuenta algunas estrategias clave. En la siguiente sección te dejamos algunas buenas prácticas que hemos podido formular gracias a nuestra experiencia evaluando la gestión de proyectos en materia de adaptación.

Acciones clave para desarrollar un proyecto en adaptación

Desarrollo liderado localmente

Un error común durante la planificación de proyectos en cambio climático es no identificar y priorizar bajo un proceso participativo las necesidades de la población beneficiaria. En consecuencia, se formulan proyectos que no abordan las principales vulnerabilidades de la población objetivo. Frente a ello, es indispensable desarrollar procesos consultivos que permitan recoger las principales preocupaciones y problemáticas de la población beneficiaria, además de promover la aceptación del proyecto por parte de los beneficiarios.

Cabe mencionar que, estos procesos consultivos deben involucrar la participación de líderes de las comunidades, organizaciones de mujeres, autoridades comunales, entre otros actores de interés en la zona del proyecto. 

Por otro lado, es frecuente que los proyectos no incorporen dentro de su equipo de trabajo a habitantes locales del área de influencia. La conformación del equipo que ejecuta los componentes del proyecto es un factor fundamental para el éxito y la sostenibilidad del mismo. Por ello, resulta importante incorporar como parte del equipo ejecutor a pobladores de la zona, que puedan facilitar la aceptación del proyecto, pero también garantizar la apropiación de las prácticas aplicadas por parte de los beneficiarios. 

Los pobladores que conforman el equipo del proyecto usualmente hablan el mismo idioma y conocen las necesidades de la población beneficiaria, esto sin duda, facilitará la ejecución de las actividades y el cumplimiento de los objetivos del proyecto.

Enfoque de equidad de género

Actualmente, existe una brecha de género relacionada al acceso a la educación, capacitación técnica, acceso a empleo, ingresos, entre otros indicadores. Estas desigualdades, se acrecientan en las poblaciones rurales altoandinas, pese a que las mujeres representan parte significativa de la fuerza laboral, sobre todo en actividades relacionadas a la agricultura y ganadería. 

Frente a esta problemática, resulta clave que los proyectos en adaptación apliquen un enfoque transversal de género mediante la implementación de diferentes estrategias. Para ello, se puede fomentar la participación de las mujeres desde la concepción del proyecto, a fin de recoger sus preocupaciones y definir estrategias para abordarlas. Asimismo, es importante disminuir la exposición de las mujeres, adolescentes y niñas a las condiciones climáticas adversas mediante la instalación de infraestructura adecuada como baños dentro de las viviendas y cocinas a gas. 

Construyendo sobre experiencias previas

En algunas ocasiones, los proyectos en adaptación no realizan una revisión previa sobre aquellas experiencias ejecutadas en su zona de intervención. El realizar este mapeo y análisis de información, permitirá a los proyectos aprovechar mejor los recursos y acortan los tiempos de ejecución ya que se partirá de experiencias previas.

Asimismo, mientras los proyectos presentan objetivos más ambiciosos, la planificación  basada en información resulta aún más indispensable pues se requiere ser altamente eficiente en el uso de recursos y prevenir los riesgos que se puedan presentar durante la implementación. En ese sentido, la revisión previa sobre la información disponible de otros proyectos similares tanto en áreas aledañas a la zona de intervención, como en otros países de la región, resulta fundamental para el diseño de los nuevos proyectos de adaptación, al permitir incorporar prácticas validadas y de esta forma, aprovechar el esfuerzo previo. Esto también permite acortar el camino y ser más eficiente en la implementación de los nuevos proyectos.

Flexibilidad ante la pandemia

La pandemia ha representado un desafío particular para la continuidad de los proyectos de adaptación al cambio climático, puesto que algunos de ellos se desarrollan en zonas altoandinas de acceso complejo. Las restricciones de movilidad, las nuevas disposiciones gubernamentales de toques de queda, la pérdida de empleo, los problemas en el sistema de salud nacional, son solo algunos factores ocasionados por la crisis sanitaria que condicionan la evolución de los proyectos de adaptación. 

Foto referencial: Canva

Ante estas dificultades, los proyectos deben demostrar resiliencia y ejecutar estrategias que les permitan adaptarse a las nuevas condiciones de distanciamiento social. Por ejemplo, para proyectos que contemplen el fortalecimiento de capacidades, se puede priorizar el desarrollo de materiales de capacitación a distancia de acuerdo a las características de la población beneficiaria, tales como material audiovisual, programas radiales, entre otros.

De igual forma, incorporar la participación en las actividades del proyecto de profesionales que viven y forman parte de la comunidad, y que además hablan el idioma local, reduce el tiempo de integración con la comunidad y facilita el desarrollo del trabajo, sobre todo durante las restricciones declaradas durante la pandemia por la COVID-19.

Articulación y comunicación entre actores de interés

La comunicación suele ser un punto crítico para el desarrollo de proyectos en adaptación. En algunas ocasiones, la falta de comunicación fluida, de colaboración y coordinación entre las distintas partes involucradas en el proyecto genera retrasos, procesos ineficientes y falta del cumplimiento de objetivos. 

Teniendo en cuenta ello, es recomendable que los proyectos puedan generar espacios de coordinación, consulta y de articulación, a fin de ofrecer y recibir orientación y supervisión para el desarrollo adecuado del proyecto y el cumplimiento de sus objetivos. Por ejemplo, los comités directivos conformados por miembros de las organizaciones involucradas en el proyecto corresponden una buena práctica en materia de adaptación, pues facilitan el proceso de toma de decisiones, el seguimiento de los resultados, entre otras actividades de coordinación para el desarrollo del proyecto. Adicionalmente, es indispensable que se generen actas o minutas en cada una de las reuniones ejecutadas, pues esto permitirá la actualización de los miembros que no pudieron asistir, además de dejar un registro de la constante comunicación de los logros y dificultades surgidas a lo largo de la ejecución del proyecto.

Foto referencial: Canva

De igual forma, la permanente comunicación entre los actores les permitirá estar informados de la implementación de acciones y actividades a ejecutar en el proyecto. Para establecer una comunicación fluida, se pueden instaurar distintos medios, desde un medio formal como el correo electrónico, hasta una comunicación más social, a través de WhatsApp.

Transferencia participativa de conocimientos

Garantizar la sostenibilidad de las prácticas y resultados, una vez concluidas las actividades planificadas, representa un reto para cualquier proyecto de adaptación al cambio climático. El no contar con procesos participativos de transferencia de conocimientos a las poblaciones beneficiarias y actores locales involucrados, agrava aún más esta dificultad. 

Teniendo en cuenta que gran parte de la responsabilidad de la sostenibilidad de los resultados, recae sobre los mismos beneficiarios, es indispensable involucrar y fortalecer las capacidades técnicas de las poblaciones de forma práctica. Para ello, la ejecución de las actividades del proyecto (infraestructura, salud, etc.) debe implicar la participación directa y conjunta de los beneficiarios, lo cual posibilitará que las capacidades adquiridas se queden en las comunidades, y estas, puedan transmitir sus conocimientos a otras familias.

Asimismo, el aporte de mano de obra y materiales por parte de los beneficiarios, comprende un beneficio colateral de la aplicación de una metodología participativa que, además de reducir costos importantes para proyecto, permite la apropiación del bien o servicio por parte de los involucrados. 

Por otro lado, también resulta importante contar con procesos claros para la transferencia de conocimientos entre las distintas organizaciones involucradas en el proyecto, con el objetivo de prevenir los riesgos asociados con la alta rotación del personal en las instancias gubernamentales y la pérdida de información valiosa. Para ello, es posible implementar acuerdos con autoridades locales, espacios de articulación de actores involucrados y otros mecanismos innovadores para la gestión de conocimiento, como por ejemplo la realización de videos resumen o de inducción al proyecto.

Medición del impacto

Si bien los proyectos en adaptación realizan el seguimiento y reporte de diversos indicadores relevantes para medir su impacto, tales como infraestructura construida, número de beneficiarios, capacitaciones brindadas, entre otros; también resulta útil contar con una estimación de su impacto en la reducción de la vulnerabilidad de las comunidades beneficiadas a los efectos del cambio climático. Esta estimación contribuye a sustentar la relevancia de los resultados del proyecto, motivando un mayor involucramiento y compromiso de las organizaciones locales para darles continuidad.

Para conocer con mayor precisión el aporte del proyecto en la reducción de la vulnerabilidad y poder gestionar la sostenibilidad de los resultados, se pueden definir indicadores concretos de medición. En ese sentido, se puede realizar una revisión del catálogo de medidas de adaptación desarrollado por el MINAM, el cual orienta la implementación de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas y presenta 91 medidas de adaptación en las áreas priorizadas de agua, agricultura, bosques, pesca y acuicultura, y salud. En ese catálogo se presentan indicadores por cada una de las medidas a nivel país, los cuales pueden ser aterrizados y utilizados de acuerdo a la realidad de cada proyecto. 

Asimismo, es posible realizar un análisis de vulnerabilidad con la finalidad de medir y dar seguimiento a indicadores clave. Este estudio podría darse a escala regional teniendo como unidades territoriales a los distritos que abarca el proyecto, e identificando el peso de cada factor que compone el riesgo climático (amenaza, exposición, sensibilidad y capacidad adaptativa). Así mismo, se recomienda desarrollar mecanismos para hacer seguimiento a las actualizaciones de estos factores.

Documentar los saberes ancestrales

El conocimiento tradicional es un aliado en la adaptación al cambio climático, pues tiene como principio un desarrollo en consonancia con la naturaleza, resiliente ante los panoramas cambiantes. Pese a ello, en la actualidad, la documentación de este conocimiento ancestral no tiene aún un rol central en los proyectos de adaptación, lo que genera una importante pérdida de valiosa información.

Frente a ello, resulta indispensable considerar la ejecución de procesos para documentar los saberes ancestrales, a fin de aplicarlos en el desarrollo de iniciativas innovadoras. Asimismo, también es fundamental la difusión de la documentación generada, pues ello permitirá empoderar a la población local en relación a sus tradiciones y transmitir conocimientos útiles para la prevención de eventos climáticos.

En ese sentido, es posible desarrollar guías, videos, estudios, entre otros materiales, que puedan ser de utilidad a la población beneficiaria y a otros proyectos o iniciativas de adaptación en la zona.

Foto referencial: Canva

¿Cómo mejorar los proyectos en adaptación?

Como hemos podido ver, hay varios puntos a tomar en cuenta durante la planificación y ejecución de los proyectos en adaptación al cambio climático. Asimismo, hemos podido entender que, este tipo de proyectos son especialmente vitales para países vulnerables como es el caso de Perú. En ese sentido, su correcta gestión es clave para reducir la vulnerabilidad de nuestras poblaciones. 

¿Cómo podemos mejorar los actuales proyectos de adaptación?. Para empezar, tenemos que tener en cuenta que la adaptación es específica del lugar y el contexto, por ello, no existe ningún método único para reducir los riesgos que resulte adecuado para todas las situaciones (IPCC, 2014). Tomando en cuenta ello, hemos identificado algunas recomendaciones generales, que permitirán a los proyectos actuales escalar su impacto y ayudar a otros, en vías de formulación:

  • Evaluación de resultados y recolección de lecciones aprendidas: una evaluación final sobre el proyecto permite sistematizar los resultados y experiencias de interés con el objetivo de que otros proyectos puedan conocerlas y hacer uso de la  identificación de retos y oportunidades, y lecciones aprendidas. De esta manera, se facilita el proceso de replicar las buenas prácticas y aprendizajes, tanto para implementadores de proyectos como para las entidades gubernamentales. Asimismo, esta acción permitirá tener un producto final que pueda ser difundido y socializado para dar a conocer los logros alcanzados por el proyecto.
  • Formulación de recomendaciones para proyectos futuros: con la finalidad de transmitir el conocimiento generado a nuevos proyectos de la zona de intervención o de la misma temática de acción, es importante que se puedan identificar oportunidades de mejora y recomendaciones para iniciativas futuras. Esta práctica facilita el camino de los nuevos proyectos pues permite incorporar prácticas validadas, emplear eficientemente los recursos, acortar los tiempos de ejecución y prevenir los riesgos que se pudieran presentar durante la etapa de implementación. 
  • Difusión de los resultados: las acciones de difusión son parte de las estrategias que favorecen a la sostenibilidad de los proyectos, pues permiten visibilizar los resultados obtenidos y atraer la atención de posibles organizaciones que pueden darle continuidad al proyecto. Para ello, los proyectos deben definir acciones de difusión de las experiencias y sus resultados, a través de plataformas virtuales y redes sociales. Asimismo, pueden participar en webinars y eventos temáticos en relación con el proyecto, para que de esta manera los resultados se den a conocer a una audiencia más grande.

Trabajemos juntos, aplicando estas estrategias para obtener proyectos de adaptación duraderos en el largo plazo y así, construir un país climáticamente resiliente.